Durante su segundo mandato presidencial (1934-1938), Rafael Trujillo puso énfasis en delinear claramente la frontera que debía separar a los territorios controlados por los estados haitiano y dominicano. Para ello el Jefe dominicano promovió el crecimiento de los pueblos fronterizos del lado dominicano. La llamada dominicanización de la frontera entre Haití y Santo Domingo no logró convencer a los muchos miles de haitianos que habían invadido paulatinamente el lado dominicano. Llegó un momento en que Trujillo consideró necesario aplicar su metodología violenta para establecer de una vez por todas una frontera clara entre los dos únicos estados soberanos del mundo que comparten una isla.
La solución trujillista a la problemática fronteriza dominicohaitiana, aunque bárbara, fue muy efectiva. Un buen día durante la segunda mitad del decenio de los 1930 el Jefe ordenó el inicio de la famosa Operación Perejil, también conocida como El Corte, que consistió en detener a los pobladores de las provincias fronterizas que parecían ser de origen haitiano y pedirles que pronunciaran la palabra PEREGIL. Aquellos que pronunciaban ese término como PELEGILE eran exterminados en el acto. La barbarie trujillista se esparció en cuestión de días por toda la zona fronteriza dominicohaitiana e hizo que los miles de haitianos que habían invadido el territorio dominicano entraran en pánico y regresaran atropelladamente a su país. De esa forma brutal se definió por vez primera la frontera entre los dos estados que comparten la Isla de Santo Domingo. Es bueno recordar nuevamente que esa es la única isla en la que conviven dos estados soberanos en el planeta Tierra.
Muy al margen de la metodología repugnante usada por Rafael Trujillo para construir una frontera entre su país y Haití, la verdad histórica es que sin el famoso Corte Haitiano de los 1930 la Isla de Santo Domingo fuera hoy habitada por una nación producto de la fusión de dos pueblos de cultura completamente distinta. Una de ellas habla, aunque pobremente, castellano, la otra un patois mezcla de lenguas africanas y francés. Una es mayoritariamente cristiana, la otra es enteramente practicante del Vudú. Una adora el béisbol, la otra adora el fútbol. Ese mérito histórico ningún dominicano consciente puede negárselo al brutal Jefe.
(Continuaremos presentándole extractos del libro QUERIDISIMAS HIJAS (REFLEXIONES SOBRE POLITICA DEL CARIBE HISPANICO) EN UNO O DOS DIAS. Les invitamos cordialmente a evaluar este libro en el sitio FABIOVALENZUELASOSA.ORG
GRACIAS POR SU TIEMPO Y ATENCION!!
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