Sunday, April 28, 2013

RAFAEL TRUJILLO "PACIFICA" A SANTO DOMINGO Y CONSTRUYE UNA FRONTERA

                                                                                         28 de Abril 2013
                                                                                         Minneapolis, MN EE UU


Muy Estimados Lectores:

Someto a su consideración uno de los capítulos de mi libro Queridísimas Hijas (REFLEXIONES SOBRE POLITICA DEL CARIBE HISPANICO 1929-1962) que se puede evaluar en el sitio FABIOVALENZUELASOSA.ORG  . La extensión de este capítulo me obligará a presentarlo en varias entregas que trataré de llevar a ustedes en días consecutivos. Espero que lo disfruten.




RAFAEL TRUJILLO ¨PACIFICA¨ A  SANTO DOMINGO Y CONSTRUYE UNA FRONTERA
                       (Parte I)

Rafael Trujillo, el Jefe de la Policía Nacional Dominicana que derrocó al Presidente Horacio Vázquez en 1930, no disimuló sus intenciones autoritarias desde que asumió el Poder en Santo Domingo. La prueba más aterradora y convincente de esa afirmación fue el asesinato del candidato a Senador por la provincia de Santiago la misma noche de las Elecciones ¨ganadas¨  por el nuevo hombre fuerte dominicano. El dato más estremecedor de ese asesinato fue el hecho de que también fue asesinada por órdenes expresas de Trujillo la esposa de Martinez Reyna, quien estaba a punto de dar a luz a una criatura de Dios. Ese crimen, cometido sin mucho disimulo por sicarios de Trujillo que todo el mundo conocía, no dejaba ninguna duda a los dominicanos de lo que les estaba cayendo encima.

Dos o tres semanas después de asumir la presidencia de la República Dominicana, el nuevo tirano tuvo la oportunidad de oro de poner sobre el escenario político su capacidad para resolver problemas y administrar la violencia en la sociedad dominicana. A comienzos de septiembre de 1930  Santo Domingo de Guzmán, la primera ciudad del Nuevo Continente fundada por europeos, fue borrada del mapa por el Ciclón de San Zenón, el cual dejó un balance de miles de muertos y decenas de miles de sobrevivientes en completa indefensión.

Trujillo tomó el toro por los cuernos e hizo que el Congreso Nacional aprobara una ley que proclamaba el Estado de Emergencia. Acto seguido, salió a las calles de la ciudad destruida encabezando a sus tropas que comenzaron, con el auxilio de una parte de los sobrevivientes, a sepultar los cadáveres que yacían en las calles de la capital dominicana contaminadas por el hedor y la insalubridad. Como era de esperarse en tales circunstancias, el pillaje se hizo presente en medio de la tragedia. El nuevo presidente de la República, quien era al mismo tiempo el líder militar del país, dio a sus tropas una orden que hoy podríamos considerar como bárbara e inhumana, pero que detuvo el pillaje.

Trujillo ordenó que cualquier ciudadano  encontrado disponiendo de lo ajeno o aprovechándose de la tragedia colectiva que afectaba a la sociedad dominicana fuera ejecutado ipso facto y sepultado en las tumbas colectivas cavadas para las víctimas de catastrófico ciclón. En cuestión de horas el mensaje llego clarito a los potenciales pillos, que se mantuvieron  fuera del alcance de la ira del nuevo JEFE mientras las tropas al mando de Trujillo cumplían a pie juntillas las ordenes de su brutal y efectivo líder.

                                                      (Continuara mañana)


Recordatorio: Esta obra puede ser apreciada y evaluada en el sitio FABIOVALENZUELASOSA.ORG

GRACIAS POR SU ATENCION!



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