La matanza de haitianos en 1937 desencadenó el primer gran escándalo internacional de la Era de Trujillo. El tirano dominicano resolvió ese ¨problemita¨ con una compensación económica al gobierno haitiano, facilitada por funcionarios de los estamentos de poder de orillas del Potomac, quienes también encontraron la manera de beneficiarse del hondo bolsillo del Jefe dominicano. Trujillo siempre tuvo excelentes relaciones con los lobistas que todavía hoy pululan en los pasillos del Congreso estadounidense, y con formadores de opinión pública que lograron proyectar por mucho tiempo a un asesino de nacimiento como Trujillo como el ¨campeón del anticomunismo en América Latina¨.
La cantidad de haitianos que murieron en la Operación Perejil fue, de acuerdo a la contabilidad haitiana alrededor de cinco mil; en la contabilidad trujillista se acercaba más a unos tres mil. Después de algunos regateos entre los gobiernos que compartían el poder en la Isla de Santo Domingo, una gruesa suma de dólares borro las diferencias entre haitianos y dominicanos, quienes disfrutaron a partir del famoso Corte Haitiano del 1937 de una frontera establecida con precisión quirúrgica por el sable intolerante del Jefe.
La matanza de haitianos del 1937 ha sido presentada en múltiples foros internacionales como una prueba del supuesto ¨racismo¨ que los dominicanos practicamos en contra de los ¨pobres¨ haitianos. De esa imagen distorsionada del pueblo dominicano se han aprovechado un grupo de avivatos de distintas nacionalidades que han hecho una profesión de la defensa de las ¨víctimas¨ haitianas que se han trasladado a Santo Domingo en busca de las oportunidades que no pueden encontrar en su país. Esta sarta de avivatos han formado mil y una Organizaciones No Gubernamentales (ONG) para monitorear los más mínimos movimientos de las autoridades dominicanas, invadidas en el segundo decenio del siglo XXI por un flujo infinito de infelices haitianos que escapan del país más pobre del Caribe hacia sus vecinos del Este, que aún en medio de las condiciones difíciles que atraviesa la economía mundial han lanzado a Santo Domingo a un proceso que ha creado un gradiente de desarrollo entre los países que comparten La Española del Gran Almirante que es, desde cualquier punto de vista, impresionante.
En nuestra próxima entrega, en uno o dos días, si Dios quiere, seguiremos analizando la matanza del 1937 y su actualidad aún a 76 años de su ocurrencia.
RECORDATORIO: ESTE Y OTROS TEMAS DE LA HISTORIA POLITICA DEL CARIBE PUEDEN ENCONTRARLOS EN EL LIBRO Queridísimas Hijas (Reflexiones sobre Política del Caribe Hispano), QUE PUEDE SER EVALUADO EN EL SITIO fabiovalenzuelasosa.org
Un millón de gracias por su tiempo y atención!!